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La Granja informa...
(Asociación de Ex-alumnos de la ECA de Huesca)
Octubre de 1998
Por: ALVARO FRANCO y MIGUEL ÁNGEL LORDÁN

El avestruz en la explotación ganadera

Cría del avestruz
Fotos: Miguel Ángel Lordán

Piel, plumas y otras partes de desecho carnicero son utilizadas en decoración

El avestruz (Struthio camelus) pertenece a la clase de aves conocida como ratites o aves corredoras, siendo el mayor pájaro viviente del mundo. Por su tamaño y velocidad de desplazamiento (60 Km/h) constituye un tema de interés para los zoólogos, y en general, para las personas que se preocupan por la enorme biodiversidad de nuestro planeta.

Dentro del grupo de aves ratites se encuentran otras como el ñandú argentino y el emú australiano, sin embargo, el avestruz africano es el más majestuoso y su carne es superior a la de sus otros parientes. En esta especie podemos distinguir tres grandes variedades: el de cuello rojo, muy bravo y los de cuello azul y negro, que son los que con más frecuencia se crían para el consumo de carne, particularmente el de cuello negro, que siendo proporcionalmente más pequeño es el más tranquilo y manejable.

En los últimos años se ha creado un gran interés por la explotación de las avestruces debido entre otras cosas al ánimo de presentar al consumidor un tipo de carne nueva, que además tiene una coloración roja como la del vacuno y que presenta una casi nulidad de colesterol. Por otra parte, la reciente crisis de las "vacas locas", ha propiciado la desviación del consumo hacia otro tipo de carnes, como la del avestruz, muy sugestiva tanto por su color como por su tasa de colesterol, encajando en el perfil de los consumidores de la Europa Central. Tampoco puede desdeñarse la producción de pieles, de alta cotización en la industria peletera, así como los huevos, plumas y patas, con cada vez más importancia en el sector de la decoración. Por otra parte, las avestruces también pueblan algunos parques temáticos como elemento didáctico y mejorador del medio ambiente en terrenos baldíos.

Las avestruces dedicadas a la cría necesitan espacios amplios y llanos o con escaso desnivel, en tierras marginales. Estos animales, originarios de las estepas y desiertos africanos, tienen la peculiaridad de su gran adaptabilidad climática ya que han desarrollado los suficientes mecanismos biológicos para adaptarse perfectamente a los cambios climáticos más extremos, tales como los que se suceden en el desierto. Así, climas como el oscense, aunque duros, son más benignos, y en ellos estas aves se adaptan perfectamente; por contra, la humedad, las horas de sol y el viento son factores limitantes, lo que ocasiona que en países europeos como Alemania, Dinamarca, Holanda, Bélgica o Inglaterra se reduzca la temporada de oviposición.

Como aspectos zootécnicos cabe resaltar su gran agudeza visual y su longevidad, pudiendo alcanzar los 70 años de edad. La puesta de huevos de las hembras se prolonga desde los 2 a los 45 años de vida y el peso de éstos puede estar comprendido entre 1 y 1,8 kilos, con un volumen aproximado de 15,3 x 12,5 cm. y con un grosor de la cáscara de 1,83 mm. Los avestruces destinados al consumo para carne se sacrifican entre los 11 y los 14 meses de edad, con un peso ideal de 100 a 120 Kg. que difícilmente sobrepasan aunque se mantengan más tiempo en la explotación. A esta edad proporcionan unos 40 kilos de carne, 10 de primera calidad y el resto de segunda para servir troceada o para hamburguesas. Las aves jóvenes crecen rápidamente a razón de un centímetro por día, de forma que a los 15 días ya comen de todo, particularmente pienso confeccionado para esta especie. Cuando alcanzan los primeros meses de edad, la alimentación -tal y como sucede en países como Bélgica y explotaciones como la de Juan José Marcellán en Sariñena- puede abaratarse a base de ensilado, pulpas, granulado de alfalfa, patatas, manzanas, tomates u otros productos excedentes de campaña. Si a esto sumamos su alto índice de conversión cárnico, se llega a la conclusión de que el mantenimiento de esta especie es barato a pesar del costo de los animales y de la inversión a largo plazo, más aún si la explotación se dedica a la obtención de pollitos.

Las avestruces adultas requieren un espacio mínimo de 2.000 metros cuadrados por cada trío reproductor, que está compuesto por dos hembras y un macho. Este espacio debe estar convenientemente cercado con una malla metálica consistente, de unos dos metros de altura, y en su interior deben colocarse los comederos y bebederos adecuados. Las explotaciones dedicadas a la reproducción tienen que contar con incubadoras específicas e instalaciones adecuadas para la cría de los pollitos, mientras que las granjas de cebo requieren de unas instalaciones mínimas para poder albergar los pollitos desde su compra hasta el año de edad, momento en el que alcanzan el peso de sacrificio.

Por países, Sudáfrica es la principal potencia exportadora de carne de avestruz, seguida de Israel. Mientras, en España se van consolidando importantes explotaciones que están abriendo buenos canales de comercialización de carne, auspiciando un matadero pionero de avestruces que ya funciona en la provincia de Gerona y que pronto va a tener réplicas en otras provincias españolas.

La cría del avestruz aumenta en España Granja de avestruces de Juan José Marcellán en Sariñena (Huesca)