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El Pirineo Aragonés - CULTURA Viernes, 19 de septiembre de 2014
Por: EL PIRINEO ARAGONÉS

Ana Esther Ubieto, protagonista junto a Marisa Torralba, del cortometraje "Lágrimas de mujer"

Ana Esther Ubieto y Marisa Torralba protagonizan 'Lágrimas de mujer'
Fotos: Alegría Lacoma y Lágrimas de mujer

Está inspirado en la vida de la maestra republicana Matilde Landa y se estrenará el día 25 de septiembre en el Teatro Olimpia de Huesca

El Teatro Olimpia de Huesca será escenario el próximo jueves 25 de septiembre (20.45 horas) del estreno público del cortometraje "Lágrimas de mujer", basado en la vida de Matilde Landa Vaz, maestra y destacada militante del Partido Comunista de España (PCE) que el 14 de agosto de 1940 ingresó en la prisión de Palma de Mallorca, una de las más terribles cárceles de mujeres de la posguerra española.

El cortometraje, dirigido por Juan Antonio Hernández y que tiene una duración de algo más de 36 minutos, cuenta con la participación de la jaquesa Ana Esther Ubieto, en el papel protagonista de Matilde Landa. Marisa Torralba, natural de Ayerbe, encarna al otro personaje principal, Bárbara Pons, la mujer que tratará de convertir a Landa al catolicismo durante su estancia en la cárcel. Otra jaquesa Yolanda Labarta Hernández, que forma parte del grupo de presas, y sus hijos Alex y Carlotta Tickner Labarta, que aparecen en el grupo de niños en la escuela republicana, también participan en este filme producido por Creaciones Audiovisuales Sagimedia, El rincón de los famosos y Promogest Audiovisual. Maite Hilera, la maquilladora, completa la presencia jacetana en el corto.

Matilde Landa Vaz (Badajoz, 24 de junio de 1904 – Palma de Mallorca, 26 de septiembre de 1942) crece en el seno de una familia libre, pudiente y librepensadora; a la edad de 19 años, inicia estudios universitarios de Ciencias Naturales, algo infrecuente entre las jóvenes de la época. Maestra republicana se relaciona a lo largo de su vida con pensadores y escritores de la talla de Antonio Machado o Miguel Hernández, siendo también relevante su actividad política en diversos frentes y lugares. Durante muchos años entrega su vida a la defensa de sus ideales y a ayudar a los demás; del mismo modo preside un Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra, que se enrola en un batallón femenino, que convierte un asilo para tuberculosos en un hospital de sangre, que se deja la piel realizando tareas sanitarias.

En 1939, cuando ya los altos dirigentes del Partido Comunista de España han huido, es designada por el partido, en una reunión secreta, como responsable de reorganizar y encabezar el PCE. De esta manera se convertiría prácticamente en el único referente de la organización clandestina en España. Como era de esperar, meses después sería detenida.

El 26 de septiembre de 1939 ingresó en la prisión madrileña de Ventas, donde también fueron recluidas Las Trece Rosas, fusiladas un mes antes sin que se hubiera tramitado su solicitud de conmutación de pena.

Estar encarcelada no le impidió seguir luchando por los demás. Allí consiguió organizar una oficina donde realizaría una impresionante tarea de ayuda a las presas condenadas a muerte: se trataba de la conocida "oficina de las penadas", un gabinete de asistencia jurídica a las reclusas (fundamentalmente la tramitación de recursos para conseguir su exculpación), que consiguió evitar el fusilamiento de algunas de ellas. Aunque sus logros al respecto no serían cuantitativamente elevados, se consolidó como un importante apoyo psicológico que posibilitó establecer una red de ayuda entre las mujeres y entre ellas y sus familias ante situaciones desesperadas e inciertas, generalmente enfrentadas a una situación de absoluta indefensión legal.

Matilde Landa ingresa en la prisión de mujeres de Palma de Mallorca el 14 de agosto de 1940. En ese momento empieza "Lágrimas de mujer", un drama biográfico "que no dejará indiferente a nadie", reconoce Ana Esther Ubieto. "Sus fuertes convicciones y actitudes consecuentes las agota hasta el último momento de su vida", explica al hablar sobre su personaje.

Hay que recordar que el propio régimen reconoció a esta mujer como referente moral e ideológico entre las presas, activando su aparato propagandístico con el objetivo de convertir a Landa al catolicismo. La brutal presión psicológica sufrida para acercarla a la religión no mermarían sus convicciones. En su lugar, utilizaría su conversión para obtener ventajas y mejoras para el resto de las presas. Con su moral casi reducida, tomaría una drástica determinación para proteger sus ideales de libertad y justicia, y evitar ser bautizada.

TRABAJO DURO Y ENRIQUECEDOR

Encarnar la figura de Matilde Landa ha sido un trabajo "muy duro" pero a la vez "enriquecedor como actriz y persona", asegura Ubieto. Todo ello ha sido posible, afirma, gracias a la labor y el apoyo recibido por el "magnífico equipo técnico" y el buen ambiente de compañerismo y buen hacer que ha existido entre las personas que han participado en este proyecto, casi un centenar.

"Ante todo quiero señalar a Marisa Torralba, con la que comparto el protagonismo. Es una magnífica mujer y actriz, y espero que la magia que hemos vivido como compañeras detrás de las cámaras y como personajes antagónicos delante de ellas, llegue a todos los espectadores. Dos mujeres posicionadas en diferentes papeles, enfrentadas por ideales distintos", relata.

La participación de Ana Esther Ubieto en "Lágrimas de mujer" empezó a fraguarse el pasado otoño cuando el director, Juan Antonio Hernández, se puso en contacto con ella. "Cuando me propuso el personaje de Matilde Landa acepté sin dilación, sorprendida y agradecida de que pensara en mí, y no dudé en aprovechar esta gran oportunidad de ponerme ante las cámaras", asegura. Lo primero que hizo fue buscar información y ahondar en la vida y el perfil de una mujer "totalmente desconocida" para ella pero que le cautivó desde el primer momento.

Con este papel la actriz jacetana se implica y se entrega en cuerpo y alma, y manifiesta totalmente su pasión por este arte y el respeto a la profesión. Porque, como se llega a decir en un momento de "Lágrimas de mujer", Matilde Landa "no es un personaje, es un acontecimiento".

Lágrimas de mujer

Niños jacetanos figuran como extras del cortometraje Ana Esther Ubieto y Marisa Torralba Gran parte del cortometraje se ha grabado en el Monasterio de Casbas Receso en el rodaje, el bendito momento de la comida