La PAC del bar
DIARIO DEL ALTOARAGÓN. (2005, 31 de enero)
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«Pues yo ya no pienso trabajar más… Ahora con la mochila, a vivir del cuento». Eso es con lo que sueñan gran parte de los agricultores, que entre cacahuetes y olivas siguen bebiéndose otra ronda de cervezas en cualquier bar español. Pero, ¿en qué quedará la PAC «definitiva»? ¿Por qué la reforma llega ya este año para unos cultivos y para otros se demora? ¿Por qué se toman filtros diferentes para calcular los años de referencia de según que cultivos? ¿Realmente nos van a pagar por no hacer nada? ¿Se convertirá el agricultor en una especie en extinción?

¿Quién no recuerda el miedo escénico de la «Agenda 2000» y del que me paguen por la tierra que tengo? ¿Cebada, maíz, alfalfa…? «A ver, a ver… Primero que se aclaren» Y así todos esperando ronda tras ronda. «¡Atención todos!» -llega Paco gritando-. «¿Pero la dan acoplada o desacoplada? ¿En qué porcentaje nos dan la ayuda?» Los cazasubvenciones están desorientados. ¿Quién se queda los derechos? ¿Pero esto tiene algo que ver con la Constitución Europea o es cosa de los nuevos países a los que les tenemos que vender los coches?

Recuerdo que cuando estudiábamos en la Escuela de Capacitación Agraria (ECA) se nos hablaba de rotaciones de cultivos, de mejorar el terreno, de evitar hacer explotaciones de monocultivos y de diversificar riesgos. ¿Qué es lo que tendrán que enseñar ahora los nuevos profesores? ¿Qué se le puede decir a alguien para que tenga entusiasmo por lo que quizá sea su vocación, la agricultura? Buenos están los tiempos para seguir contando sólo el gasoil, no tener en cuenta la mano de obra, las amortizaciones y las dichosas subvenciones. Pero realmente, ¿las ayudas son tal, o son un castigo para que la población agrícola siga disminuyendo? ¿Qué pasa cuando alguien pierde los derechos, se le rompe la mochila o simplemente pierde la ilusión? ¿Serán nuestros ministros europeos y sus políticas comunitarias los que nos la devuelvan?

¡No, que esto no es así! Que la Política Agraria Común, resulta que es una forma de equiparar las zonas agrícolas europeas y dar las mismas oportunidades a todos los agricultores para que todos puedan ser competitivos. ¿Pero competitivos con quién? Naturalmente con la señora agricultora que regenta la tienda de lavadoras de su marido que trabaja de mecánico, y que tiene un piso de treinta millones de los de antes en pleno centro y un apartamento compartido con su cuñado en la zona pre-pirenaica.

«¡Paco, pon otra ronda que se nos seca la boca!» Y ahí llega Paco con el redondeo, que nos vuelve a cobrar otros diez euros, mientras atónitos leemos en la pequeña sección del periódico regional que en el campo español se vive muy bien porque los tractores llevan cabina con aire acondicionado y reproductor de Mp3. Las circunstancias son las que hay… y hoy por hoy tampoco se puede decir «agua para todos», porque primero no llueve, luego lo de los pantanos está como está y lo del transvase, por suerte para algunos, parece haberse abortado. «Pues nada, que pongan el parque, que nos paguen buenas perras y todos con la cartera bien llena a pasearnos por la Expo, y así, hasta les podemos mandar agua a los otros» – espeta otro contertulio-. «¡El agua ni tocarla!» -grita otro, y sigue- «y los del parque que se lo metan en… la mochila».

Bueno, familia, que es hora de cenar y a mí me espera en casa mi otra familia. Mañana ya seguiremos hablando de la PAC y de lo bien que viven los agricultores gracias a los políticos; y por cierto, Paco, a ver si mañana la siguiente ronda la pagas tú, que a este paso te nos vas a chupar toda ayuda de la PAC.

  • FOTOS:
  • LORDÁN, M.A.
  • PUBLICACIÓN:
  • LORDÁN, M.A. La PAC del bar. (2005, 31 de enero). Diario del AltoAragón. Opinión. Tribuna, pp. 8.
  • LORDAN, M.A. La PAC del bar. (2005, febrero). La granja informa… (Asociación de Ex-alumnos de la ECA de Huesca). nº 5, pp. 8.
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