Las nuevas tendencias del laboreo
LA GRANJA INFORMA. (1998, marzo)

El laboreo mínimo y la siembra directa aumentan los márgenes netos por hectárea

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HUESCA.- Tras la charla de Pedro Arnal Atarés del pasado 13 de febrero, más de un agricultor ha pensado ya en probar alguna de las todavía llamadas nuevas técnicas de laboreo consistentes en la reducción de labores y la siembra directa.

Lo cierto es que si estudiamos la evolución del IPC y la de los precios de venta de los productos agrícolas, desde 1985 a nuestros días podemos apreciar que han sufrido un gran contraste, especialmente en lo que concierne a los cereales. Con ello debemos sacar una rápida conclusión, hay que obtener el máximo beneficio modificando los factores que están a nuestro alcance: mejorando la venta y reduciendo los costes para poder lograr la producción óptima que haga rentable nuestra explotación.

Según un estudio reciente realizado en la Comunidad Foral de Navarra, la distribución de gastos de una explotación situada en una zona con pluviometrías comprendidas entre los 450 y los 650 milímetros cuadrados anuales, arrojan unos datos estadísticos muy significativos, el 47 por ciento de los gastos son debidos a la maquinaria. El resto de gastos se reparte entre un 7 por ciento en semillas, 14 de abono, 7 de fitosanitarios y herbicidas, 11 en rentas, 3 en seguros agrarios y 11 en otros gastos generales.

Tras analizar estos datos hay que hacer constar que los costes de amortización, interés, matriculación, etc. se incluyen en los gastos de maquinaria, pero no así la mano de obra, ya que cada agricultor debe estimar su propio salario teniendo en cuenta el tiempo invertido. Estos factores son con frecuencia los que menos se tienen en cuenta y es por ello una de las causas que justifican la constante descapitalización de las explotaciones agrarias.

Según indicó Arnal, en 1997 los navarros se gastaron la friolera de 3900 millones de pesetas en maquinaria, según datos extraídos del registro de matriculaciones, y añadió «es que en casa nos gusta tener de todo y si es más grande que el del vecino mejor», refiriéndose a la maquinaria y aperos agrícolas que se compran para utilizarlos pocas horas al año.

Respecto a los tipos de laboreo, Arnal apuntó que según un estudio de 12 años consecutivos realizado en un suelo franco de una comarca cerealista de Navarra con una pluviometría de 400 milímetros por metro cuadrado, los resultado más satisfactorios en cuanto a producción y margen neto por hectárea se obtenían en las parcelas en las que se seguía la técnica de laboreo superficial -cultivador o grada más siembra- y la del no laboreo con siembra directa.

El foro no tardó en entrar en debate discrepando sobre los resultados obtenidos, en los que el no laboreo durante 12 años consecutivos en las mismas parcelas era más rentable que las experiencias con arado de vertedera, chisell o los equipos combinados, asegurando que » no podía ser que sin labrar se pudiesen sacar adelante los cultivos». Pedro Arnal contestó que ese era el gran error del agricultor, pues si no se labra la tierra, se fisura igualmente gracias a los gusanos del suelo y los canales que dejan las raíces de los cultivos anteriores, quedando una estructura en el suelo idónea para el desarrollo de los cultivos. «El tema es fácil de entender -añadió- los caminos no los labra nadie y sin embargo en la parte central que no se compacta se sigue desarrollando la hierba». Quizá la repulsa a la experimentación de los métodos de no laboreo sea porque «tenemos un patrón labrador en lugar de agricultor».

Comparando las prospecciones de un terreno sometido a no laboreo con siembra directa y otro que siga los métodos tradicionales, en otoño, con el ahijado del cereal y a 60 centímetros de profundidad la proporción de agua es la misma mientras que a 15 centímetros es mayor en el terreno sin laboreo. Una vez llegado el momento del espigado, en abril, el terreno de no laboreo con siembra directa sigue teniendo más humedad que el de los métodos tradicionales.

En ensayos realizados durante un mínimo de 5 años en parcelas de 2-3 hectáreas, en las que en la mitad de la superficie el agricultor realizó el laboreo convencional y en la otra mitad la experimentación del no laboreo con siembra directa, la estadística demostró que en cuanto a producción prácticamente no hay variación obteniéndose una relación de 100:89. Con ello, se obtuvieron unos resultados económicos de unas 4000-5000 pesetas por hectárea a favor de la siembra directa.

Así pues, la reducción de labores parece no ir ligada forzosamente a una merma de producción y es por el contrario directamente proporcional a un considerable ahorro de costes de producción, que es donde el agricultor extensivo tiene que lograr el margen económico que rentabilice su explotación.

No cabe pasar tampoco por alto que el margen neto de una explotación no se incrementa linealmente y de forma proporcional con el tamaño de ésta, sino que cabe fijar unos topes que serían de 1000 horas de trabajo al año o bien unas 180 hectáreas si la explotación es cerealista.

La siembra directa es recomendable en suelos de textura franca, en aquellos en los que sea imprescindible evitar escorrentías que provoquen la erosión del suelo y en los regadíos por aspersión. Por contra, la práctica de la siembra directa no sería indicada en zonas áridas con exceso de arena ni en zonas de pluviometría elevada ya que el terreno se compacta más y no queda un buen lecho de siembra.

Respecto a los inconvenientes de la siembra directa cabe destacar el costo de los equipos y el control de malas hierbas exigiendo un tratamiento en pre-siembra ya que la evolución de éstas es más rápida, pudiendo ser incluso aconsejable una alternativa de cereal en caso de surgir fuertes contaminaciones; además se recomienda evitar el pastoreo y si se hace, hacerlo en seco pues de otro modo aumenta la compactación del suelo. Otro factor a tener en cuenta es la importancia de realizar la recolección con cosechadoras que tengan picador de paja y que lleven un esparcidor de tamos debajo de las cribas, para evitar de este modo el ricio y la masificación de malas hierbas en bandas.

Arnal no quiso concluir su intervención sin hacer un llamamiento a los agricultores para concienciarles de que tienen que pensar como empresarios que son, y que es su obligación realizar un cálculo fidedigno de sus ingresos y sus gastos. También citó ejemplos de algunos sistemas de trabajo en común empleados en otros países y regiones como es el caso de las CUMA’S de Navarra, las Empresas de Servicios de Italia o los Círculos de Intercambio de Maquinaria de Alemania; todo prácticas que deben ir encaminadas a conseguir una rápida amortización de las máquinas o bien por el contrario a una liberalización de tiempo para que se pueda invertir en actividades complementarias como la ganadería, cultivos en invernaderos o el turismo rural, de modo que su renta agrícola sea mayor.

  • FOTOS:
  • CLEMENTE, L.
  • PUBLICACIÓN:
  • LORDAN, M.A. Las nuevas tendencias del laboreo. (1998, marzo). La granja informa… (Asociación de Ex-alumnos de la ECA de Huesca). nº 2, pp. 4, 5.
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